jueves, 2 de julio de 2009

De tiempos difíciles e intensos sentimientos

Un ingeniero de sistemas con un apasionado interés por las letras, ese es José de Piérola. Su madurez en las letras se consolida en la década de los 90’ y a finales de ésta empiezan a llegarle los reconocimientos literarios. En 1998 obtuvo el Premio Internacional Max Aub por el cuento “En el vientre de la noche”, en el 2000 tiene dos reconocidas menciones: gana el primer puesto del Copé con el cuento “Lápices” y con “Un beso de invierno”, el Premio de Novela Corta del Banco Central de Reserva.

En el 2008 se publica Sur y Norte (Lima, Editorial Norma, 2008) cuyo tema principal gira en torno a la etapa en la que el Perú vivió un ciclo plagado de violencia y represión. El enfrentamiento armado entre un grupo terrorista y las fuerzas militares además de las respectivas consecuencias, son su esencia. Este libro comprende nueve cuentos, divididos en tres grupos y subtitulados: “Sur”, “Sur y Norte”, “Norte”. Una de las consecuencias del enfrentamiento armado es la migración, tema de mayor envergadura en el libro. La división de los relatos se da por el espacio físico en el que se recrean las narraciones.

La ubicación donde se desarrollan las historias es importante, puesto que este es la base de los sentimientos en cada uno de los personajes. La distancia es un tema recurrente sobre todo en la última parte del libro, “Norte”, los cuatro cuentos que la conforman están ubicados fuera del Perú y se percibe la añoranza por regresar a la patria. Las dos primeras historias de la obra se relacionan con el conflicto, antes mencionado y están ubicadas en el Perú. Aunque no sobresale en mayor medida la diferencia de la zona geográfica se puede conocer, gracias al estilo del autor, de manera tangencial (no por eso menos importante) la remarcada diferencia que existe entre vivir fuera y dentro del Perú.

Otro tema, es el afectivo, tanto en “Sur” como en “Norte”, sobretodo en: “El futuro en la mirada”, “Desearé” y “Extraño a Miles Davis”. Hay una idealización del amor, el conflicto radica en la ambivalencia de los sentimientos. Los protagonistas principales tienen el estigma de ser tal como el estereotipo de su personaje lo indique. Por ejemplo, el artista que vive en desorden, el militar que vive atormentado; sin embargo, todos tienen como característica homogénea el encuentro con el amor de su vida y las vicisitudes que tienen que afrontar para llegar al ansiado final feliz aunque no siempre se logre. En “El futuro en la mirada” que es el cuento más largo y de mayor logro, ya que se transmite; la angustia, la alegría y un cambio radical en las emociones del protagonista, De Piérola, hace gala de sus dotes en la prosa poética:

Un artista se lo había repetido siempre, no puede depender de otra persona. Un artista tiene que ser autosuficiente, tener su propia moral, su propio código ético, sus propios valores, su reino aparte. Un artista solo puede crear en soledad, aunque la soledad como aquella tarde, fuera de vez en cuando un pozo amargo de donde uno quiere salir con una furia que no cabe en el cuerpo.

La descripción de las situaciones son en forma detallada y fina empleando metáforas incluso para relatar estados elementales que llegan a incrementarse, según la intensidad del tema. Por ejemplo, en la segunda parte del libro subtitulado, Sur y Norte que consta de sólo un cuento se percibe la atrocidad, la injusticia, la impotencia y la necesidad que tiene el ser de no verse ni sentirse confinado en soledad y decadencia, por eso la búsqueda de un lugar que brinde la oportunidad de volver a empezar. “Nieve” representa el camino de esa exploración; las angustias que implican el recorrido, la lucha por sobrevivir y dar todo de si hasta que de pronto uno se queda atrapado entre la desolación y la impotencia.

El estilo de este autor connota una íntima relación del lector con el relato debido a que se encienden las emociones, se logra así que además de horrorizarse y juzgar haya una sumisión en la incertidumbre de verse envuelto en una compleja situación. A pesar del hálito negativo el libro consigue establecer armonía entre la violencia y el amor dos temas tan antagónicos que se logran entrelazar debido a la calidad estética.
José de PiérolaSur y Norte
Grupo Editorial Norma
Lima, 2008,
222 páginas


viernes, 19 de junio de 2009

Un cristal, un vidriecito.

Hay momentos donde parece que todo es demasiado. Un incesante escape se te aproxima. Pero, aparece la banderita blanca, una sonrisa, unos ojos y una palabra que te indiquen que hay alguien esperando volverte a tener, esa fuerza de cristal enteramente antagónica (tan fuerte y frágil) aún habita adentro, sobretodo, de tu alma y estas regresando. Ese incesante ir y venir. El vidrio del alma más fuerte que antes, curada, sin más astillas, sin más quiebres. El reflejo de tu propia sonrisa en tu cristal y olvidar que aún hay gente que tiende la cama todos los días que se enoja porque la pasta dental no ha sido apachurrada en orden ascendente.
Retornaré con mis zapatillas rotas, son mis heroínas. Regresaré, mi cristal se ha reunido y aunque hay unas inexorables líneas, el sonido del mar las volverá invisibles y las aplacaremos cuando me vea en su reflejo.


lunes, 15 de junio de 2009

Ser valiente es mi papel.

Los días difíciles suelen ser terribles. Las noches más largas ambicionan espantar los minutos, asesinar los segundos y hasta seducir el fin. Abrir los ojos y verme envuelta en la realidad ¿sumida o sometida? Pregunta que se ha convertido en una sombra imposible de espantar. En los sueños ser valiente es mi papel y en mis despiertos sobrevivir el rol que debo asumir.
Si fuera fácil encontrar las respuestas o si tan sólo no fuera tan difícil, hay borbotones de palabras que se me escapan hay un fulgor enajenado que se me desprende. Las sonrisas se me pegan sin deseos de desprenderse. Pero, estas sonrisas no tienen sonido, no tienen alma. Sólo intentan ser sonrisas, ser valientes o cruzar la línea y dejar atrás el pegamento y sólo ser espontáneas para poder tener sonido, para poder asimilar su alma.
Los recuerdos de infancia, ver a una niña fuerte y feliz, totalmente despreocupada por la debilidad. Los recuerdos de esa niña que vivía feliz al lado tuyo, los recuerdos de esa anciana que vivía feliz al lado de esa niña. Si pudiera dar la vida la daría, volver a ser tu niña me haría tan feliz. Sin ti no sé vivir.
Voy haciéndome la valiente y cuando me quebranto y se me hace necesario alimentar mi alma, recuerdo las interminables tardes donde desbordaban esas sonrisas estentóreas, llenas de alma. Te lo he dicho más de un millón de veces, en las interminables conversaciones silenciosas y diarias. Tú eres todo para mí.
Aunque es absurdo pedir que vuelvas no puedo negar que en mis momentos de fragilidad deseo tanto que vuelvas por mí.


miércoles, 10 de junio de 2009

¿?

Esta mañana he despertado muy temprano. Mis ojos han estado abiertos desde la 5 am. Un pliegue de mi mantita de Winnie Poo me llevó a recordar que hace un tiempo creí haber encontrado el equilibrio. Ayer por la noche mientras veía los reportajes y sentía mi corazón aprisionarse volví a sentir esa necesidad de no tener, esta inmensidad de vacío. Miré el celular y tuve tantos deseos de poder decir mil cosas y sentir al final de mis oraciones, un suspiro que me hagan saber que me comprendían aunque el silencio era por ahora la respuesta. Sin embargo, aquí estoy recordando a partir de ese pliegue y ojala no pudiera recordar más.


sábado, 6 de junio de 2009

Dudas que me aterran


Hay días como éste en el que las noticias de ayer aún retumban y no me permito pensar en otros dramas. La vida una vez más se ha puesto en jaque el conflicto, dos grupos enfrentados. Pero han surgido unos enormes cuestionamientos ¿Quiénes son los buenos? ¿Hay malos?
Los políticos en la mañana se arañaban se culpaban unos a otros casi podía ver como estiraban sus índices acusatorios y casi podía escuchar también, los gritos, el espanto y el horror de ambos grupos en pleno enfrentamiento. Hay un conflicto en mi ser, la impotencia de saberme torpe e inútil ante esta situación. Los ministros han manifestado, su rechazo al horror y la debacle, sin embargo era tan previsible todo. Estamos ante una situación intolerable y no sabemos qué hacer.
Nuestra flamante ministra ha pedido la captura del señor Pizango, ya hay un culpable. El poder judicial ya ha emitido una orden de detención y se debe hacer pagar las culpas. Pero es acaso esta una solución y a los responsables políticos ¿quién los condena? Siempre he creído que no hay una vinculación entre el concepto de modernidad (que tanto se pregona) y el concepto de entendimiento (ni siquiera se asoma la intención) de la cosmovisión de los indígenas. Ellos son los otros, hombres no evolucionados, poco desarrollados, casi son unos monstruos y el gobierno es el héroe que los quiere salvar, pero ellos no entienden. No, debemos observar esos detalles, no podremos ingresar a su cosmovisión sino la entendemos y ellos no podrán ingresar a la cosmovisión modernista y libertaria (¿?) si no hay una interrelación entre ambos. De ahí debe surgir el diálogo, sin embargo que vemos el grupo parlamentario que debe encargarse de analizar este pedido está plagado de gente del oficialismo (vale decir apristas) acaso hay alguien que pueda comprender la visión indígena. Por la mañana un congresista aprista calificaba a los indígenas de “gente que piensa diferente” me espante terriblemente. Este congresista no es capaz de entenderse con alguien que ¿piensa diferente? Y la tan mencionada y vapuleada ¿democracia?
Estos días son difíciles, tengo dudas que me aterran e impulsos de abofetear a esos hombres que no son capaces de ser objetivos o son capaces de hacer un mea culpa. Si bien tengo dudas, hay algo muy claro en mí, levantaré mi voz de protesta y les digo señores: restablecer el orden no es enfrentando ciudadanos. Seguiré buscando mis respuestas por ahora hay un libro que creo ayudará a despejar tantas interrogantes…

miércoles, 7 de enero de 2009

SÓLO LE PIDO A DIOS QUE LA GUERRA NO ME SEA INDIFERENTE




Hace unos días me apresuraba a leer las noticias, unas fotos que parecían salidas de tiempos de antaño en donde los judíos eran cruelmente asesinados o si retrocedemos unas décadas cuando en Europa estalló la primera masacre mundial me mostraban unas imágenes terribles. Creí por un momento que era algún artículo que hacía alguna remembranza sobre esos hechos espantosos, sin embargo no era cierto la fecha que databa el artículo era actual el contexto desprendía un aura del medio oriente y es entonces que lo supe, el ser humano otra vez cometía un atroz crimen ¡unos atroces crímenes!
Las fotos, las imágenes en donde podemos contemplar la inclemencia, las muertes, el llanto, la pena, la impotencia, el dolor, el miedo y nosotros aquí observando, podemos con el pulgar cambiar de escenario e ir hacia otros campos felices a reírnos y olvidar lo que en nuestro mundo sucede; sin embargo es imposible. Me pregunto ¿Acaso no es suficiente lo que hemos visto? ¿Lo que la historia nos ha enseñado? Asesinar de manera cruel, de la forma más vil y cobarde sea cual sea la razón no puede ser permitido.
Somos gente que habitamos en otro continente, pero rechazamos la crueldad, la vileza y el espanto que se da en una guerra, es que acaso no es suficiente lo que ya pasamos, lo que el ser humano ya originó. Es tan terrible el sentimiento que se origina al ver a niños muertos y a sus padres impotentes clamando por volverlos a la vida, madres abrazadas a cuerpos fríos, brazos que se mueven clamando por explicaciones o simplemente por un poco de paz, hombres arrodillados que claman por las vidas, por su nación, gente corriendo llevando en brazos a niños mutilados a mujeres ensangrentadas a cuerpos sin alma y esos brazos los quieren aferrar a la vida a ese derecho escrito en tantas constituciones y violado por tantas naciones.
Yo me digo, si una con tan sólo observar esas imágenes siente una opresión terrible en el corazón y es inevitable que las lágrimas se te escapen y que los puños de las dos manos haga que se te claven las uñas de tanta impotencia; sin embargo, mi voz se levanta mediante este escrito y rechazo estos actos, sí soy una más de las millones de personas que estoy segura rechazamos estos actos monstruosos, exijamos una vida mejor, no seamos indiferentes con esas miradas que vemos a través de nuestros televisores, las miradas que nos claman por ayuda y es cierto no podemos estar en ese continente, no estamos en las mesas de la ONU para dar nuestro punto de vista, pero estamos en este mundo en este momento y no podemos ser inclementes y simplemente observar. Levantemos la voz, escribamos algo y rechacemos el terror y la violencia, exijamos nuestro derecho a vivir en paz, exijamos que se respete el derecho a la vida.
Para terminar, les pediré que sólo observemos la mirada de la gente que ahora esta sufriendo en Gaza, detengámonos un instante en observar sus miradas lo que ellas traslucen y luego pensemos que esa miradas son de nuestros hermanos, nuestros padres, nuestra familia o de aquellos seres a los que no nos une un lazo de sangre pero a los que igual amamos inconmensurablemente
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miércoles, 23 de julio de 2008


Es asi como peldaño a peldaño y sin deseos de ser amable, tres gradas hacia abajo encerrada en la noche y sin deseos de escapar de ella, después de haberle visto el rostro a mi querido Shitu y después de haber oído la voz de mi querido sentimiento emocionado cada vez que escucho tu voz. Aprendiendo a tomarse las cosas con calma, a caminar cuando es debido, cuando asaltan esos deseos fortuitos en donde no importa si son quince veinte o treinta y dos cuadras ellas ni sumadas son suficientes para este desahogo necesario de vida, de rutina, de cotidianeidad, de sentirme mala, pero es que sólo estoy cansada y no tolero más, deseo caminar oyendo la misma canción, analizando cada piedra, preguntando a cada polvito, preguntando a cada imagen amorfa si era cierto, si en verdad estaba sucediendo, si los ocho cursos serán aprobados y viendo mi destino final aproximarse y no querer llegar, pero no querer llegar no por no desear a mi destino final, sino porque aún es necesario sumarle cuadras al camino.