lunes, 30 de noviembre de 2009

Y no hago otra cosa que escribir

Hay un satanás que ilumina mi mirada.

En estas noches de octubre y noviembre

se me hacen más rojos los labios y menos fulguradas

las profundas bocanadas de este fuego profundo.

Mírate el corazón derecho

mira mis hombros

y pierde para siempre la exclusividad.

Se ha roto la fuerza de mi continuidad

y la perversa manía de alargarme las faldas.

Camino el largo trecho del zanjón

tus pasos han quedado como sombra

sombra que no reconoce

que no sigue este cuerpo en soledad,

este cuerpo de costumbres.

Este satanás no me atormenta, me aplaca.

El camino que transcurro

me despoja de estas sombras continuas y perseguidoras.

Se ha terminado la voz de mis respuestas ausentes.

Se ha roto la fuerza de mi continuidad

y la perversa manía de alargarme las faldas.

Dentro del ataúd yacen esas voces esperanzadoras

esos ojos iluminados.

Estas nuevas pupilas

están amando los infiernos más profundos

ya no quieren distinguir entre verdades o por qué (s).

Han renunciado a los ajenos dilemas

han dividido el alma entre felicidades y tormentos.

Han abierto mis cartas para escribir estos recuerdos

los he sellado con un beso y mi sonrisa más ausente

(mi sonrisa más presente)

y te vi

y te dejaré ir.

(mi pupila más quebrada)



sábado, 31 de octubre de 2009


Mil veces acaricie su lomo; mil veces, esos ojitos amarillos, me miraron con ternura y con la fuerza única de ese pequeño cuerpecito blanco y negro.
Hoy todo ha terminado. Su fuerza, su cariño, sus ruiditos, su nariz friecita y húmeda, sus esponjitas de deditos… su presencia. Hoy el espacio en esa cama está vacío a su vasito con agua nadie acude, su platito en la mesa, su tina con aserrín, las sentadas incomodas por que ella quería ese sitio, todo, todo, está vacío. Su ausencia es como una mentira, aún siento que camino con el cuidado inconciente de saberla en mis pasos. Ya no hay nadie que con un miau me decida ir a dormir, ya no tendré cuidado en mover mi cuerpo por las noches por no fastidiar su sueño, ya no estará su presencia a mi lado cada vez que despierte atormentada por un sueño, ya no acariciaré más ese cuerpecito infladito, cuerpito que las dos últimas semanas no era ni sombra de lo que fue.
Hoy se ha ido para siempre su presencia. Esa boquita rosadita, se volvió blanca, esos ojos amarillos, eran como un vidrio sin reflejo, esas manitas inquietas quedaron ligeramente arqueadas y sus piececitos movedizos yacían juntitos y tan terriblemente quietos.
Te has ido niña bonita y no sólo hay un vacío en toda la casa, sino que todo ese vacío se ha quedado estancado en este corazón. Sin embargo, así con el corazón detenido se me dibuja una sonrisa húmeda que me recuerda tu presencia.

lunes, 26 de octubre de 2009

Pupila...pupila

Sentada con los ojos pegados a esas zapatillas. Brazo recogido, infinito transporte, deseo inigualable de estar frágil. No sé que párpado pesa más, no sé que instancia juzgará mi arrepentimiento. Esta pupila que está estrechamente ligada a tu recuerdo a esa presencia infinita que no se larga, que se presenta y está pegada a una sonrisa estúpida como esta pupila apretada que muere lentamente.
Me estoy tirando al infinito y estoy cayendo en ese frío insobornable, en esas rosas con espinas dulces que me lastiman con todo el deseo de sangrarme frívolamente. Están cayendo varios pedazos de mi alma, caen, caen sobre ti. Tus párpados están pegados mirando todo lo que no es parte de esos rotos. Tú sonríes con tus dientes, con tu alma puesta. Mis sensaciones se están partiendo, las comes en una galleta agridulce, las masticas y sólo son una maza de harina babosa.
Con la pupila pegada a ese deseo inescrupuloso y con cada uno de estos cabellos que se me están complicando, se me están enojando. Pupila, pupila… dame una sonrisa, engáñate con esta verdad soluble. Mírame estos ojos. Pegados a esa desnudes (divinidad mía).


domingo, 4 de octubre de 2009

...

Tu imagen se disipa a cada recuerdo

y se enciende a cada mirada.

Como garúa

viene a humedecerme

vienes sutilmente

a empapar mis sutilezas.

Es sólo una uña

esa que te impide

emitirme un sonido

abrazarte a mi frío.

Pero, es un disparo

ese que ataca

tus sombras

y las mías.

Mírame

este ojo/esta pestaña/ esta nariz/ este pedazo de piel

como he visto

tus dientes inferiores/ tu imagen detenida/ tu mirada de espera

sabiendo que su belleza/tu belleza/ mi belleza

sabiendo...

conociendo.



jueves, 3 de septiembre de 2009

es tan aguda la voz del deseo
que es imposible oírla
es tan callada la voz de la verdad
que es imposible oírla
(Blankita)

Era una mirada penetrante de interrogante. Las ideas estaban volando cual mariposillas que aleteaban, aleteaban, aleteaban y zumbaban. De manera terrible. Una mano colocada con los dedos muy abiertos y apretados. Apoya toda su duda en esa mano y en la otra se ha cerrado el puño que quiere expandirse y no puede. Las dos manos eternamente juntas, no han encontrado la libertad. Las dos manos con los dedos queriendo ser libres se aprisionan tras esa luna ya no hay ese rojo circulante, están blancas.
Tan cerca está ese azul infinito, ese aroma hermoso, esos arañazos de pestañas y ese bellísimo oscuro absoluto. En esos tonos los dedos y las manos eternamente juntas, pueden sentirse libres. No, no es demasiado tarde. Ese brillo inmenso amarillo, esa densidad, ese azul infinito abriendo esas manos libres, siempre libres, esperando para abrazarme con su dulce aroma. Están los dedos más blancos que nunca y el cuerpo, ese cuerpo, cubierto del rojo más hermoso que nunca.

Densidad + gravedad = Libertad



sábado, 29 de agosto de 2009

Los tonos de una noche que tendría que ser tan pueril.

Oigo una voz que me llama
casi un suspiro
rema rema…
creo que he visto una luz
(Drexler)

Unas noches casi ciegas por todas esas luces que nos brinda ese papel. Son recuerdos no podía negarlo, casi había huido de un recuerdo (de esos que mejor volteas o cruzas la calle para mejor no recordarlo). Abrió ese cuaderno antiguo muy dispuesta a hundirse en ese mundo del “trabajo” que le brinda la tan añorada, totalidad. Y apareció esa hoja que recordaba aquello que había sido mejor no recordar.
Los recuerdos que te hicieron feliz, a veces son los más dolorosos le dijeron mil veces. Pero, ella prefirió no escuchar sólo quiso creer. Los recuerdos de una mirada angustiosa de una mirada que interrogaba y pedía mil veces ya no recordar.
Es una confidencia le había dicho al destino. Lo tomo por los hombros, lo miró con los ojos de angustia que sólo pueden ser de ella con una lágrima de rabia y soledad. Le dijo: he decido negarte no voy a recordarte más. Pero, el destino se voltea con una sonrisa de lado, le dice: no te diré aún que le falta a la historia. Sin embargo, todavía oirás como retumba ese nombre a cada lado, aunque salgas espantada aquellas imágenes, sonidos, tactos y latidos; todavía falta cerrar la historia. Perdóname, pero aún recordarás esos cuerpos desnudos y esa casi buena historia.
Ella sólo se voltea, su cuerpo fuerte, su mirada dura. Pero que débil estaba por dentro, Finalmente ha sonreído le ha dado un portazo al destino, detrás de la puerta le ha gritado – Por favor, ya no vuelvas ha llamar- El destino ha sonreído, se dio la vuelta ya casi se está alejando. Ella ha cogido la manija, la puerta se abre lentamente. El destino se voltea la mira. Y ella comienza la corta, conversación.

- Es tarde.
- ¿Qué tendría que pasar?
- Sólo lo suficiente. (Unos segundos de silencio y completó la idea) como para volver a creer.
- Y si pudiera hacerlo.
- Es algo que no haría.
- ¿Por qué estás tan segura?
- Porque no lo ha hecho, hasta ahora.

Cerró la puerta y gritó ya muy alejada de la manija – ¡Repito lo dicho! Trata de no volver a llamar!- El destino caminando ya sabiendo que no voltearía, también gritó
– Sólo no tires a la basura todos los recuerdos no recordables- Y completo, casi en murmullos, es un consejo de destino a destinada
.




domingo, 9 de agosto de 2009

Hasta hoy

Hace mucho no me invadía esta debilidad en los dedos de escribir y escribir. Ser ellos son los que reinan mi alma, mis deseos, ser ellos todo mi cuerpo. Eran deseos de ser reyes, pero no lo eran. En cambio hoy que he visto a mi familia en todo su esplendor, me he visto madura, inmiscuida en esa fortaleza “forzada” que te da ser adulta. Ya no puede dudar y estar respaldada por una frase: es una niña. Todo ha cambiado y como escribí ayer en esas hojas que están eternamente esperando por mí, “las circunstancias se han confabulado con mi intención”. Es curioso como sobrepasas esa línea entre la infancia, la adolescencia, la juventud y la madurez. Me siento vieja, me he sentado en una banca rodeada de un bullicio de mediatarde en plena Av. Arequipa con todos tan apurados como yo lo estaba en esa mañana. Me he sentado ese día y me he encontrado. Estaba tranquila, aceptando mis fracasos y mis victorias. Pensando, una vez más, por qué son tan pequeños los cigarros nunca lo suficientemente largos como para terminar de analizar los meses que se nos escapan.
Hace un año aproximadamente me hacia demasiadas preguntas y aún me las hago, hasta creo que siguen siendo las mismas, esas preguntas que podrían traducirse en una Sabinada “¿Quién me ha robado el mes de abril? Cómo pudo sucederme a mí”. Sin embargo, ahora aunque siguen siendo las mismas preguntas y el abril es un sinónimo de mayo y diez meses más, ahora sólo consumo ese humito que recorre la garganta y pasea entre el corazón y las ideas, como dándote un palmetazo. Aún hay dudas que suprimo con otras dudas, pero éstas no aterran, sino muy por el contrario éstas aplacan y me hacen sonreír. Aún hay humito que recorre ese camino entre el corazón y las ideas, pero este recorrido va más pausado va sabiendo que todo está calmado, que vamos por buen camino. Me guiño el ojo, levanto mis hombros y me digo: vamos bien, al menos hasta hoy.